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SOCIONANALISIS
COLUMNA DE OPINION DE SANTIAGO CASTRO
PUBLICADA EN EL DIARIO EL PAIS DE CALI
Santiago de Cali, abril 25 de 2005.
CON HONORES EN WASHINGTON, RAJADOS EN NUEVA YORK
Es sorprendente y gratificante observar el prestigio generalizado del cual goza Colombia en los círculos políticos de Washing-ton. En el gobierno federal y entre republicanos y demócratas del Congreso norteamericano, nos ven como un foco de estabilidad y un aliado cercano en una región que se ha vuelto incierta. Al presidente Uribe lo ven nada menos que como un héroe que ha logrado resultados en la lucha contra las drogas y el terrorismo, sirviendo como dique de contención a los ímpetus revolucionarios de Chávez y a la gripe de centro-izquierda que ha contagiado al hemisferio. Mi pregunta es ¿si estamos tan bien parados en Washington, por qué nos castigan tan duramente los mercados de Nueva York?
Lo digo porque los spreads de la deuda colombiana (spread es el mayor interés sobre la tasa de los bonos norteamericanos, que les reconoce Colombia a los bonos que emite en los mercados mundiales) han crecido significativamente llegando a 430 puntos, o sea 4,5% adicional. Lo increíble es que estamos a la par de Venezuela (un país gobernado por un personaje imprevisible) y casi 200 puntos por encima de Perú, que tiene un gobierno políticamente inestable, un historial dudoso en los mercados financieros, y con Alan García (quien decretó en su gobierno el no pago de la deuda) encabezando las encuestas presidenciales. Para completar, algunas firmas calificadoras de riesgo le mantienen al país una perspectiva negativa, encima de que ya no merecemos ni siquiera grado de inversión. ¿De qué nos sirve entonces tanta cercanía a Washington? ¿Dónde queda nuestro prístino historial en pagos de deuda y compromisos financieros? ¿Para qué el visto bueno del FMI?
Los mercados financieros no tienen memoria institucional ni gratitud hacia sus usuarios confiables. Miran tendencias de presente hacia futuro. Y de Colombia le preocupa: primero, ser un país en conflicto y segundo, siendo esto algo reciente, la sostenibilidad fiscal del Estado. Lo primero es algo que nos ha afectado siempre, aunque los analistas reconocen un cambio positivo. Lo segundo se resume en la expectativa que se tramiten y aprueben la reforma pensional, la reforma tributaria estructural y la reforma al régimen de transferencias a las regiones. No hay duda de que esas reformas son urgentes. Pero aparte de la pensional, que está en trámite, las otras dos tendrán que esperar al próximo año a que las presente un nuevo presidente o un presidente reelecto, con capital político fresco. ¿Y mientras tanto qué? ¿Seguiremos soportando la paliza que nos están dando con un costoso acceso a capital?
Mi propuesta es que el Gobierno inicie desde ya una campaña para cambiar la percepción de los mercados hacia Colombia. Establecer una segunda Misión del Ingreso con la academia, los expertos y las fuerzas políticas, que debe producir una serie de recomendaciones para una reforma tributaria estructural. Duplicar las visitas a los agentes de los mercados externos, para presentar la solidez y la pujanza de una economía en pleno crecimiento, inflación controlada, intereses reducidos, seguridad mejorada y unas metas de recaudo superadas. Mostrar con optimismo nuestras fortalezas, mientras se tramitan las reformas que nos darán mayor estabilidad fiscal. Así evitaremos ser los mejores aliados de los políticos de Washington, pero los dudosos socios de los inversionistas de Nueva York.
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