SOCIONANALISIS
COLUMNA DE OPINION DE SANTIAGO CASTRO
PUBLICADA EN EL DIARIO EL PAIS DE CALI


Santiago de Cali, octubre 24 de 2005.
MECANISMOS DE DEFENSA

No hay palabras para describir el asombro, la rabia y la tristeza que sentimos los caleños frente a los escándalos que envuelven a la administración de Apolinar Salcedo. Estábamos asombrados que la Alcaldía entregara a particulares el recaudo y la administración tributaria, en circunstancias tan dudosas y en condiciones tan desfavorables, cuando nos golpea en la cara el robo y desvío de $16.000 millones del programa de ampliación de cobertura educativa a estratos 1 y 2. ¡$16.000 millones, por Dios! Ahí está la educación de no menos de 32.000 niños y niñas de escasos recursos, que cuesta $500.000 por cabeza. Como dijo el fiscal general Mario Iguarán... “esta vez se pasaron”. No hay derecho a tanta vagabundería. Después viene la suspensión de la Directora del Dagma por compras irregulares de predios y ahí es cuando uno se da cuenta que se rebosó la copa.

Pero increíblemente, el alcalde Apolinar Salcedo no considera que haya algo fundamentalmente equivocado en su administración y en su forma de gobernar, y no se ve que se tomen decisiones que busquen corregir la situación o enderezar el camino. Por el contrario, vemos a una administración paralizada frente a la crisis, incapaz de reaccionar, salvo por unos mecanismos de defensa típicos y malgastados que deben ser analizados.

Primera defensa: “Los problemas de Cali no empezaron con mi administración”. Claro que no Alcalde y es verdad que usted heredó una carga muy pesada. Pero un Alcalde sí es responsable de lo que pasa de allí en adelante, y los escándalos de Hacienda y Educación son producto de decisiones que se han tomado en ésta, y no en anteriores administraciones. La ciudad, que desde la administración de Cobo arrastraba una imagen de incompetencia, sí tuvo en John Maro por lo menos una confianza en que no se robaba a mansalva. Eso se ha borrado de un tajo y ahora estamos en el peor de los mundos; incompetencia y corrupción.

Segunda defensa: “Es que quieren tumbar mis enemigos políticos que no me perdonan haberlos derrotado en las pasadas elecciones”. Clásica defensa de desviación. Los “supuestos” enemigos sólo pueden tumbar a un mandatario cuando las cosas se están haciendo mal o cuando éste haya perdido la confianza y la fe de la ciudadanía. Volteando la torta, me pregunto si se ha ejercido como tal el legítimo derecho a la oposición, y ha pasado lo que ha pasado, que más hubiera podido ocurrir. Por otra parte, no recuerdo que la Fiscalía General, la Procuraduría y la Contraloría Nacional y Municipal hubieran participado en las elecciones.

Tercera defensa: “Quieren atacar a Cali y ventilan en Bogotá nuestros problemas locales”. Que yo sepa, se ha cuestionado a una administración y no a una ciudad, que es la víctima en este proceso. Claro que se afecta nuestra imagen. La opinión nacional ve a Cali y a Cartagena como paradigmas de corrupción y desgreño administrativo. Pero se afecta no es por las denuncias sino por los hechos que las ocasionaron. Hechos no infundados, sino reales, con personas detenidas e investigaciones en curso. Faltaba más que el tapen, tapen, fuera la solución de los problemas que nos aquejan.

Suficientes disculpas. Es hora que el Alcalde mismo, como cabeza de una administración y como responsable de haber escogido un equipo de gobierno, asuma no sólo su responsabilidad política como mandatario, sino que le diga la verdad a la ciudad. Escudarse en la espera a que las investigaciones concluyan no es suficiente para una ciudadanía que clama, como lo dijo el Gobernador, por la verdad. ¡Verdad y acción por favor!

 

  SOCIOANALISIS

Santiago de Cali, octubre 10 de 2005.
¿Qué es lo que no se quiere que se sepa?

Si no fuera porque el que paga es el contribuyente caleño, se podría decir que el debate a los contratos de administración tributaria tiene todos los componentes de una entretenida novela de suspenso. Está la intriga, como es el recorrido continuo de varios representantes de estas firmas por los pasillos del Congreso de la República alineando sus fuerzas. Está el escape como es la puerta de salida que aliados de la administración local le brindaron al burgomaestre para que se excusara del debate, con la torpe y apresurada excusa de un foro sobre el jarillón del río Cauca, tema que necesita es pronta resolución y no mayor discusión. Evento entre otras, que al ser un día miércoles, en el cual el Congreso sesiona y cita, no puede tener la asistencia de parlamentarios y del Gobierno Nacional como se había planteado. No podría quedar por fuera la presión, que es la que recibió el Presidente de la Comisión Tercera para que aplazara o desvirtuara el debate.
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  Santiago Castro Gómez - Representante a la Cámara
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