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SOCIONANALISIS
COLUMNA DE OPINION DE SANTIAGO CASTRO
PUBLICADA EN EL DIARIO EL PAIS DE CALI
Santiago de Cali, mayo 22 de 2006.
Estilos de Campaña
No hay duda. Esta debe ser la campaña presidencial mas baja de la que se tenga memoria. Llena de mentiras descaradas, verdades a medias, agresividad inusitada, hipocresía y resentimiento. ¿El blanco? Por supuesto…Álvaro Uribe. ¿De quien vienen? De todos sus contrincantes… Carlos Gaviria como el mas agazapado, Horacio Serpa, y hasta Mockus que no se ha mostrado nada pedagógico. Ahora bien, estamos en campaña y toda campaña se pone agresiva al final, sobretodo si hay un candidato con más de 40 puntos de ventaja sobre su mas cercano rival. ¿Pero habrá necesidad de recurrir al insulto personal y a la difamación como estrategia? ¿Le sirve al país esta clase de campaña sucia?
Miremos el nivel de señalamientos. Narcoparamilitar han llamado a Uribe que en verdad son dos acusaciones en una. ¿Alguien en este país realmente cree que el Presidente haya tenido que ver con el narcotráfico? Pasemos al tema paramilitar. Claro que este gobierno ha negociado unas condiciones especiales para la desmovilización de grupos alzados en armas y se han acogido miles y miles de paramilitares en todo el país. Pero se les olvida a sus críticos que esas mismas condiciones se aplicarían a grupos guerrilleros, que hasta ahora no han mostrado el más mínimo interés. Uno sabe con quien quiere dialogar, pero son ellos, paramilitares, FARC y ELN, quienes deciden si negocian o no. Simplemente, los primeros han dicho si y los dos últimos han dicho no.
Pasemos a la manipulación de las cifras y las estadísticas, donde se desconoce de manera flagrante los innegables avances en materia de seguridad, afiliación al régimen subsidiado de salud, cobertura educativa, cupos del SENA, usuarios de Bienestar Familiar. Estaría bien que no se refirieran a ellas porque no les convendría, pero cambiarlas y desconocerlas? ¡Por favor!
Pero lo que mas choca es la acusación de autoritario y dictador. ¿En que régimen dictatorial tendría la oposición la posibilidad de hacer campaña a base de agraviar y difamar al Jefe de Estado? ¿En que dictadura tiene la oposición mayores topes de recursos de campaña, con un inyección inicial de $5,000 mil millones del gobierno al que atacan? ¿No habrá total libertad de prensa y expresión cuando leemos incesantes ataques y cobertura negativa hacia el gobierno desde los principales periódicos y revistas? ¿Ha tenido la Contraloría y la Procuraduría cortapisa alguna para ejercer su labor? ¿No ha sufrido el gobierno estruendosas derrotas en el mismo Congreso donde tiene mayorías? Y esto para no hablar de lo que ha pasado en la Corte Constitucional.
Aquí lo que ha existido son las máximas garantías que un estado puede ofrecer en una situación de conflicto interno. Y si el Presidente Candidato responde lo hace en legítima defensa de su honra como persona y de su impresionante gestión como mandatario. Quedará en la conciencia de sus contrincantes que tanto han elevado el nivel del debate electoral, y como han contribuido a mejorar la cultura política del electorado. Lo patético del asunto es que poco han hecho por ayudarse a si mismos dado que perdieron la oportunidad de vender sus propuestas y no lograron bajar la intención de voto por Uribe. Aquí, a diferencia de las culturas anglosajonas, las campañas negativas nunca han tenido muy buena acogida. Además, los colombianos saben muy bien quien les sirve.
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