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SOCIONANALISIS
COLUMNA DE OPINION DE SANTIAGO CASTRO
PUBLICADA EN EL DIARIO EL PAIS DE CALI
Santiago de Cali, mayo 9 de 2005.
¿QUÉ HACER CON CHINA?
China se ha convertido en una obsesión mundial. Su población de 1.300 millones. Su extensión geográfica. Su exótica cultura y su historia milenaria. Pero ante todo, el hecho de haber crecido su producto interno bruto al 9% anual durante los últimos 25 años, convirtiéndose en una potencia económica y comercial de primer orden. Todo esto muy fascinante e interesante pero ¿Cómo se afecta Colombia de este fenómeno? ¿Qué peligros conlleva? ¿Hay algo que podemos hacer?
De hecho nuestro país ya se ha visto afectado. China se ha convertido en una de nuestras mayores fuentes de importaciones, superando éstas los US$800 millones. Importantes renglones productivos como textiles, calzado y juguetes se están viendo seriamente amenazados. Pero nos afecta indirectamente también toda vez que su moneda, devaluada frente al dólar, hace a sus productos más competitivos en los mercados mundiales, encima del hecho que sus costos de producción son muy inferiores a los nuestros. China se ha convertido en un imán para la inversión extranjera y es inocultable que Latinoamérica ha sufrido las consecuencias.
En mi opinión, el desafío más grande para un país como el nuestro, es que por cuenta de las importaciones chinas, se sustituya producción nacional. Eso sí tendría un efecto catastrófico para la generación de empleo. Me imagino que este tema fue tocado por el presidente Uribe en Beijing, en especial el hecho que por cada cien pesos que les compramos, ellos sólo nos compran diez. Es más, nuestras exportaciones a Taiwan, donde cerramos nuestra oficina comercial, superan a las de China.
¿Qué hacer entonces? Lo primero, prepararnos en términos de eficiencia, productividad y costos porque la competencia va a ser brutal. Y no es esto una tarea sólo para el Estado sino para todo nuestro sector industrial, comercial y de servicios. Lo segundo es fortalecernos en los mercados a los cuales tenemos acceso preferencial, léase Marcado Andino y Estados Unidos. Y esto es algo de lo que no se habla en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, que es tener ventajas de acceso al mercado norteamericano frente a China, e igualdad de acceso frente a los centroamericanos. Por último, diría que concentrarnos en productos o renglones donde seamos o tengamos potencial de ser realmente competitivos. Esto incluye potencializar nuestra fuerza laboral que es sin duda de las mejores en el hemisferio.
En fin, no hay fórmulas fáciles para enfrentar este nuevo desafío, pero ayudaría mucho que empezáramos a pensar en cómo hacerlo. Porque mientras centramos nuestra atención en nuestra relación comercial y política con Estados Unidos, desde el Oriente se sienten pasos de animal grande.
Punto aparte, debo puntualizar la pobre respuesta de la Embajada Norteamericana y del Departamento de Estado en Washington frente a los hechos protagonizados por miembros de sus Fuerzas Armadas que involucran presunto tráfico de drogas y de armas. De ser encontrados culpables, los colombianos esperamos que su castigo no sea menos severo que el que imponen a nuestros ciudadanos presos o extraditados.
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