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SOCIONANALISIS
COLUMNA DE OPINION DE SANTIAGO CASTRO
PUBLICADA EN EL DIARIO EL PAIS DE CALI
Santiago de Cali, noviembre 7 de 2005.
CEPALISMO POPULISTA Y RESPUESTAS POLISTAS
Comienza a rugir de nuevo la mal llamada “nueva izquierda” latinoamericana, montada en el caballo de los sentimientos adversos que despierta el presidente norteamericano George W. Bush. Vemos como la cumbre paralela a la Cumbre de las Américas, la “Cumbre de los Pueblos”, reúne a 40.000 personas que aplauden rabiosamente a sus dos nuevos “ídolos”, Hugo Chávez y Diego Armando Maradona. De paso incendiaron y destruyeron docenas de locales comerciales para protestar contra la integración económica con los Estados Unidos.
Definitivamente, ¡que pobreza intelectual! Primero, basar una ideología sobre el odio hacia una persona, no importa cuán polémica sea, me parece una triste plataforma política. No están muy lejos del nazismo, que aprovechaba y estimulaba el odio hacia los judíos, con las consecuencias conocidas. Lo otro es tener como ídolos a un megalómano como Chávez, admirador de Fidel Castro, que ha llevado a Venezuela de ser una democracia a una semi-dictadura, recortando libertades básicas que la izquierda defiende con apasionamiento y con razón, sin que en este caso sea denunciado por ella. Sobre Maradona, lo único que puedo decir de él como político, es que fue muy buen futbolista.
Ahora bien, en cuanto al rechazo a la integración económica con los Estados Unidos, quisiera saber cuál es la alternativa. ¿Frenar en seco nuestro intercambio con el vecino del Norte, con quien la mayoría de los países del hemisferio sostienen superávit comerciales, simplemente porque nos disgusta? ¿Por qué no empieza Hugo Chávez dando ejemplo, cumpliendo su amenaza de suspender las exportaciones de petróleo? Integrémonos primero nosotros, dicen. Ya quisiera ver que pasa con la agricultura y el empleo rural de la gran mayoría de países latinoamericanos si se le abren de par en par los mercados al Brasil.
La verdad es que la integración económica no tiene alternativa. Y no la debe tener si es que queremos buscar tasas mayores de crecimiento económico. Lo que si podemos hacer es regularla para maximizar sus beneficios y mitigar su impacto negativo. Y esto lo saben tanto el presidente Lula, de Brasil, como el presidente Kirchner, de Argentina, que destilan populismo en sus expresiones, pero aplican pragmatismo en sus políticas.
Ya en el tema local, el alcalde de Cali, Apolinar Salcedo, en respuesta a una carta de algunos congresistas, ha propuesto darle un giro sustancial a su gobierno y reconoce que su modelo de gobierno ha fracasado. Aun para los críticos de su administración, entre los que me cuento, esto se constituye en un gran avance. Lo importante es que sigue. ¿Cómo se avanza hacia una agenda común cuando hay una pérdida de credibilidad de parte de la Administración Municipal , quien es la llamada a liderar el proceso? ¿Cómo se reconstituye un equipo de Gobierno cuando sus cerebros, quienes idearon conjuntamente con el Burgomaestre el modelo fracasado, se mantienen? ¿Qué seguridad existe de que no se seguirán presentando escándalos que frenen la posibilidad de unión de fuerzas vivas, alrededor del propósito de reconstruir una gobernabilidad perdida? Retos muy grandes para Apolinar, pero también para toda la dirigencia ciudadana. El Alcalde dio un paso al frente y debemos decidir si el próximo es al frente o al lado.
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