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SOCIOANALISIS
COLUMNA DE OPINION DE SANTIAGO CASTRO
PUBLICADA EN EL DIARIO EL PAIS DE CALI
¡Bravo Presidente!
Enero 07 de 2008
No hay otra manera de expresar lo que sentimos los colombianos cuando el fiscal Iguarán afirmó que el niño Juan David era efectivamente Emmanuel, el hijo de Clara Rojas. Nos dio felicidad por el niño claro, y por su familia y su abuela especialmente, pero aceptemos que fue un contundente triunfo del presidente Uribe y una estruendosa derrota moral de las Farc, que le hicieron pasar la vergüenza más grande de su vida al presidente Chávez.
Las Farc, que no habían tenido tanta visibilidad desde los diálogos de paz de Pastrana, donde perdieron su credibilidad y se ganaron la definición de organización terrorista por parte de la Unión Europea, desperdiciaron, y de qué manera, este otro chance. La poca confianza que habían ganado quedó hecha añicos después del engaño perpetrado a Colombia y al mundo. Pero sobre todo a su amigo el presidente Chávez, quien salió a refutar a Uribe al momento de este haber lanzado la ‘hipótesis' de Emmanuel y Juan David, acusándolo de dinamitar el proceso de entrega de los secuestrados y afirmando que “no tenía razones para desconfiar de las Farc”, pero si “muchas razones para desconfiar del Gobierno colombiano”. Qué horror estas palabras, solo concebibles en boca de Chávez, pero qué bueno saber que se las tuvo que tragar enteritas. Como si fuera poco, la cancillería venezolana tuvo que expedir un comunicado celebrando la “exitosa identificación” de Emmanuel, días después que el canciller Nicolás Maduro declarara que había “algo extraño” en el proceso de las pruebas de ADN.
Ahora bien, esto está lejos de terminarse. Estoy seguro que tras semejante humillación, las Farc liberarán a Clara Rojas y a la excongresista Consuelo González de Perdomo, posiblemente añadiendo uno o dos secuestrados. Con esto pretenderán recuperar terreno y exigir de nuevo el despeje de Florida y Pradera para liberar el resto. Es aquí donde el Gobierno debe aprovechar el actual momento y tomar la iniciativa. Lo primero que hay que explicarle a la opinión nacional e internacional es qué significan esos dos municipios vallecaucanos. A los bogotanos hay que decirles que es como despejar Zipaquirá o La Calera y a los paisas ponerles el ejemplo de Rionegro. A la comunidad internacional se le podría preguntar lo que sentirían los habitantes de San Francisco, el distrito de la Congresista Nancy Pelosi, si se le despeja a un grupo insurgente los condados vecinos de Santa Clara o Cupertino. Qué pasaría con París si se despejara el distrito de Fontainbleu o con Londres si se despejara el condado de Ashford. Es decir, lo que piden es un imposible moral, político y económico.
Lo que sí queda claro con todo este episodio es que Uribe habla con la verdad, las Farc mienten como siempre lo han hecho y Hugo Chávez y Piedad Córdoba, en boca de esta última, no son más que “un par de idiotas que no nos hacen ni caso”, útiles, por cierto sólo para la guerrilla. Pero una vez más, los colombianos tuvimos una gran razón para sentirnos orgullosos de nuestro mandatario. Por todo esto… ¡Bravo Presidente!
Por último, quiero felicitar también al Icbf, por haber demostrado con este episodio, que efectivamente defiende los intereses de la niñez del país. Es la mayor prueba de por qué se necesitan instituciones públicas de ese calibre, que deben y pueden funcionar bien.
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